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Rocas que se hicieron polvo

Piel de acero, piel maltratada,

no llora, no habla.

Piel de terciopelo, piel amada,

resbala, se levanta.

 

Primero lava, magma candente

llama ardiente que abrasa la mente.

En erupción los pensamientos,

las flores y los lamentos.

 

Con tiempo roca latente,

ni siente ni padece.

Guerra silenciosa en la historia del momento.

Rocas que se hicieron polvo.

 

Pedregal erosionado.

Un paraje desolado,

arrasado,

por el viento y el pasado.

 

Punzantes e hirientes,

afiladas y lanzadas

penetran en las carnes

de transeúntes sin esperanzas.

 

Resistirse y luchar,

energía sin lugar,

heridas innecesarias

en un mundo de maldad.

 

No evites la muerte anunciada,

provócala,

para que llegue la vida esperada

sin rocas que lanzar.

 

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PLANETA MARTE

Sé que hemos estado un tiempo separados

y que tal vez no he hecho lo necesario para solucionarlo,

pero me sentí abandonado

cuando comencé a sentir que yo era el malo.

En una sociedad convenientemente moderna

todavía hay temas que aterran,

tanto que pueden hacer dudar a un niño

hasta de su propia naturaleza.

Por eso, padre, parece mentira que sea el primero

al que le cuente este secreto,

pero es que necesito saber si merezco

haberme perdido el respeto.

Vengo aquí a decir

que en un ataque de culpabilidad infantil

ya no sé si te odio a tí o a mí

por haber nacido así.

Primero pensé que todo mi mundo se iba a joder

por experimentar un querer divergente,

y por haber hecho un viaje

en un cohete de mil colores

que me llevó a vivir al planeta Marte.

Experimenté la falta de oxígeno

en un ataque de ansiedad sin frenos,

pero una vez mis pulmones se acostumbraron

a ese aire tan denso

ya no me sentí tan extraño, tan ajeno.

Y una vez que ya no siento

la necesidad de arrancar la piel de mi cuerpo

para comprobar que no soy tan diferente por dentro,

aquí me encuentro de tu mano de nuevo,

no sé si buscando aceptación o el reconocimiento

de que sigo siendo hijo tuyo, como el resto.

En este momento y con tus ojos clavados en mí,

siento mi cuerpo deshecho,

sin secretos ni recovecos,

y veo tus labios decir que no es perdón lo que merezco,

que nunca en tu casa fui un extranjero.

Ahora puedo gritar que es a él a quien quiero.

 

 

POEMA PROPIO

Foto de @strawberrysusi (Instagram)

Soñando, soñando…nos chocamos

Fin de movimientos poéticos

que no son más que el reflejo

de trazos de pensamientos antiéticos

y que, aunque pretenden dar consejo,

son oscuros y esperpénticos.

Últimos estertores de una vida descafeinada

que no tiene sabor, ni tiene nada.

Últimos días de una vida sometida

a historias de madrastras y hadas madrinas.

Porque al igual que mi café por las mañanas,

prefiero mi vida edulcorada

y no azucarada.

No todo es color de rosa chicle artificial

o de cualquier otro color con el que te lo quieran pintar,

y no toda historia tiene un final

tan dulce que provoque un subidón terminal.

 

Y que más da.

 

Prefiero recibir los golpes,

caer sobre el duro hormigón o el verde césped,

a llevar una venda impuesta por la fe

que revela una realidad poco creíble.

Tanto miedo a las cicatrices,

tanto miedo al dolor,

cuando podríamos hacernos invencibles

si se nos muestra la verdadera pasión.

Destellos de amor que iluminan

una espalda como la noche estrellada.

Que razón tenías, Calderón de la Barca,

y que desgracia la nuestra,

que la vida sea sueño

y nosotros una sombra en ella.

Afortunado es quien tiene tiempo para esperar

en una vida ensoñadora que pasa fugaz

y los que no lo tenemos

tendremos que buscar la realidad.

ROJO Y VERDE

Clavo mis uñas en la carne

ablandada por los numerosos golpes

asestados en ocasiones sin querer,

por accidente,

y otras muchas veces sin preguntar,

con maldad.

 

Manos manchadas de negras palabras,

de nervios de verte de madrugada

en los sueños que sobre mi almohada se derraman

como si de una fuga de alquitrán se tratara.

Uñas con restos de miradas extrañas,

pupilas brillantes al caer las lágrimas

que quedan en un espeso aire suspendidas

y no generan al tocar el suelo más que llamaradas

de dolor, de gritos,

de ruidos,

de un choque de espadas.

 

Quién diría que hubiera que llegar a tanta profundidad

cuando los sentimientos llegan tan rápido a la salida.

Debe ser la intensidad de estos,

a veces aliada y otras enemiga

la que los expulsa con agonía.

 

Tembloroso y exhausto,

alcanzo a ver entre los huesos

a punto de quebrarse

y que practican la resiliencia

frente al miedo y la desconfianza extendidos como termitas,

a un pequeño amigo vestido de rojo

perdido por haberse convertido

la vida en un laberinto.

 

Sostiene en sus manos un candelabro con una llama,

color verde,

color esperanza,

última luz que se apaga

como el capitán que sabe

que es el último en abandonar su nave.

 

Me lo entrega a mí, desentrenado,

envuelto en papel de regalo

esperando que sea capaz de conservarlo

de la misma manera que él lo ha estado haciendo

tras tantos palos y durante tantos años

que tan cansado lo han dejado.

 

Un sobre escondido contenía ese tesoro tan preciado

con pistas sobre como reavivarlo

y sobre como escribir un cuento

que ya ha comenzado.

ERES Y DESAPARECES

Eres la estela de un asteroide

que nunca llegó a impactar contra mi Tierra;

Eres agua evaporada de mis carnes

recién salidas del mar y que el sol calienta;

Eres vapor que del lago se eleva

y en el aire se condensa formando una espesa niebla;

Eres hoja, caída y amarilla,

de mi pared carcomida por la hiedra;

Eres viento congelado en invierno

de tal fuerza que hasta el alma hiela;

Eres víctima acobardada por el miedo+

esperando la mordida de la bestia inquieta;

Eres un cruce de miradas extraño y fugaz

que la imaginación de cualquier romántico despierta;

Eres suspiro que abandona los labios

por el placer de estar entre unas piernas;

ERES, SOLAMENTE UN INSTANTE,

ERES Y DESAPARECES.

 

 

 

POEMA PROPIO

SUPERGIGANTES

Puertas por las que entro de espaldas

y muros contra los que voy de frente

poniendo siempre las manos por delante

para no caer sobre cuerpos inertes.

Esta vez alargaré los dedos

y me agarraré a los marcos de tu habitación

descubriré todos tus secretos

dejando vestigios de mi olor.

Seré capaz de oír tus colores

ver tu calor en todo lo que toques

saborearte cada vez que me roces

y tocarte siempre que me faltes.

 

Dos individuos sinestésicos perdidos

en una exaltación sentimental

que nos hace caer en el radial

de nuestros brazos entrelazados.

Los monstruos del armario no verán la luz,

con un solo ojo desde la grieta nos verán,

verán nuestros cuerpos expandirse u huirán

por temor a desaparecer en nuestra infinitud.

 

Ojalá te pierdas

en una espalda llena de estrellas

que piden deseos para ellas

ante la disyuntiva de hacerse fugaces

o supergigantes.

 

POEMA PROPIO

ILUSTRACIÓN DE JAMES R. EADS

LA CHICA DE LOS MIL AROS (II)

En tres días se tejieron recuerdos

y en tres días se deshicieron.

La negación de la Biblia no es,

solo un cuento al revés.

Cierto que las evidencias no pudo ver

con una venda que llevaba bordada

la palabra querer

en hilo dorado y desenfadado

con puntadas gordas y abrazos bastos.

Una raya de sus cenizas quiere respirar

hasta delirar, y revivir el comenzar.

Algo que la descoloque y la recomponga

todo al mismo tiempo

como en un ciclón que reivindica

poder volarlo todo en pedazos,

y en el ojo cargado de tranquilidad

poder contemplar y escuchar,

tumbada sobre el verde césped

la calma antes del desastre.

 

POEMA PROPIO

 

DESCOMPASADOS

Acordes descompasados

nunca conseguimos sincronizarnos

fuimos notas en el aire que flotan

de forma aleatoria y que explotan

creando agujeros negros

que resuenan en las cavernas de nuestras venas.

Pájaros rezagados y heridos

que no quieren darse por vencidos,

nunca conseguimos ponernos al frente de la uve

ni formar parte del baile

en el que alguna vez estuve.

Alas que chocan y no me agarras,

lluvia de plumas transformadas en agujas

se clavan en nervios vitales, centrales

que hacen tambalearse a cualquier gigante.

No hay grandes daños

solo dos corazones extraños.

Solo un estornino que mira al cielo

y alza el vuelo.

 

 

POEMA PROPIO

POLICROMÍA SENTIMENTAL

Sin moverme, salo.

Sin respirar, exhalo

las palabras que has depositado

en mi pecho marcado.

Decir que no y que al final fuera un sí,

que al final fuera con las manos puestas

me permitió dar marcha atrás

y sanar mi sien,

quebrada de tanto pensar.

Me giro esperando una respuesta

que en mi cabeza resuena perfecta

y tal vez encontrar la calma

que tanto ha ansiado mi alma.

Un corazón despedazado

que no quiere perder más hijos

se inquieta, asustado,

cuando encuentro lo que ansío.

Eso que tantas veces ha sido un espejismo

nunca materializado,

por los reflejos del sol desvanecido,

como por unas miradas yo mismo.

Muerdo mi labio intentando despertar

y gotas del pasado empiezan a brotar

y las meto en un bote de cristal

para beberlas, para no volverme a equivocar.

 

 

POEMA PROPIO

PINTURA DE GUILLERMO ANGUITA: “POLICROMÍA”

FILTROS

Al contrario que Espaldamaceta

no es que no quisiera oír tus llantos,

sino que no quise oír tus cantos

de sirena, de tritón o de lo que quiera que seas.

Con pantalones ajustados creíste poder conquistarme

pero lo siento por ti,

solo conseguiste que te olvidase.

Quisiste atarme a tus sueños y desastres

pero me dieron los rayos del sol y pensé

en un instante de cordura aplastante

que era una locura amarte y pensarte.

En el objetivo de tu cámara llena de filtros

no parecía yo, no parecía el mismo.

Soy una obra de arte llena de desperfectos

que no esperan ser arreglados,

que no serán objeto de cambios de comportamiento,

consolados

solamente por la recompensa de tus labios.

A base de tropezar muchas más

de dos veces con la misma piedra,

como el más estúpido animal,

aprendí a reconocer las mentiras de escarcha

que salían de ti, ser demencial.

Me dijiste que no creías en que el universo,

en su papel de justiciero por nadie nombrado,

nos devuelve aquello malo que hacemos.

Bueno, solo espera a que no encuentres tus propios pedazos.

 

 

POEMA PROPIO

EL PERDÓN

En la niñez te escondes cuando oscurece

y cuando las sombras se mecen

como en un espectáculo de marionetas,

todas ellas siniestras.

 

Adolescencia lastrada por una mochila cargada

generando una consciencia desconectada.

 

Una inseguridad abraza cada nervio

y sin pensarlo digo: “Me detesto”

Y la soledad aparece como un trofeo

bañado en oro y forjado por Hefesto.

 

Luz y ruido de martillos infinitos

despiertan los sentidos

de los que andábamos perdidos

en pensamientos retorcidos.

 

Tener un recorrido te cuida de espantos,

de monstruos en armarios

que una vez domesticados

se convierten en pecados.

 

No hay nada más difícil

que liberar el Yo.

El perdón, maldito cabrón,

ese sí que se esconde en cada rincón.

 

POEMA PROPIO