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Rocas que se hicieron polvo

Piel de acero, piel maltratada,

no llora, no habla.

Piel de terciopelo, piel amada,

resbala, se levanta.

 

Primero lava, magma candente

llama ardiente que abrasa la mente.

En erupción los pensamientos,

las flores y los lamentos.

 

Con tiempo roca latente,

ni siente ni padece.

Guerra silenciosa en la historia del momento.

Rocas que se hicieron polvo.

 

Pedregal erosionado.

Un paraje desolado,

arrasado,

por el viento y el pasado.

 

Punzantes e hirientes,

afiladas y lanzadas

penetran en las carnes

de transeúntes sin esperanzas.

 

Resistirse y luchar,

energía sin lugar,

heridas innecesarias

en un mundo de maldad.

 

No evites la muerte anunciada,

provócala,

para que llegue la vida esperada

sin rocas que lanzar.

 

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ROJO Y VERDE

Clavo mis uñas en la carne

ablandada por los numerosos golpes

asestados en ocasiones sin querer,

por accidente,

y otras muchas veces sin preguntar,

con maldad.

 

Manos manchadas de negras palabras,

de nervios de verte de madrugada

en los sueños que sobre mi almohada se derraman

como si de una fuga de alquitrán se tratara.

Uñas con restos de miradas extrañas,

pupilas brillantes al caer las lágrimas

que quedan en un espeso aire suspendidas

y no generan al tocar el suelo más que llamaradas

de dolor, de gritos,

de ruidos,

de un choque de espadas.

 

Quién diría que hubiera que llegar a tanta profundidad

cuando los sentimientos llegan tan rápido a la salida.

Debe ser la intensidad de estos,

a veces aliada y otras enemiga

la que los expulsa con agonía.

 

Tembloroso y exhausto,

alcanzo a ver entre los huesos

a punto de quebrarse

y que practican la resiliencia

frente al miedo y la desconfianza extendidos como termitas,

a un pequeño amigo vestido de rojo

perdido por haberse convertido

la vida en un laberinto.

 

Sostiene en sus manos un candelabro con una llama,

color verde,

color esperanza,

última luz que se apaga

como el capitán que sabe

que es el último en abandonar su nave.

 

Me lo entrega a mí, desentrenado,

envuelto en papel de regalo

esperando que sea capaz de conservarlo

de la misma manera que él lo ha estado haciendo

tras tantos palos y durante tantos años

que tan cansado lo han dejado.

 

Un sobre escondido contenía ese tesoro tan preciado

con pistas sobre como reavivarlo

y sobre como escribir un cuento

que ya ha comenzado.

ERES Y DESAPARECES

Eres la estela de un asteroide

que nunca llegó a impactar contra mi Tierra;

Eres agua evaporada de mis carnes

recién salidas del mar y que el sol calienta;

Eres vapor que del lago se eleva

y en el aire se condensa formando una espesa niebla;

Eres hoja, caída y amarilla,

de mi pared carcomida por la hiedra;

Eres viento congelado en invierno

de tal fuerza que hasta el alma hiela;

Eres víctima acobardada por el miedo+

esperando la mordida de la bestia inquieta;

Eres un cruce de miradas extraño y fugaz

que la imaginación de cualquier romántico despierta;

Eres suspiro que abandona los labios

por el placer de estar entre unas piernas;

ERES, SOLAMENTE UN INSTANTE,

ERES Y DESAPARECES.

 

 

 

POEMA PROPIO

SUPERGIGANTES

Puertas por las que entro de espaldas

y muros contra los que voy de frente

poniendo siempre las manos por delante

para no caer sobre cuerpos inertes.

Esta vez alargaré los dedos

y me agarraré a los marcos de tu habitación

descubriré todos tus secretos

dejando vestigios de mi olor.

Seré capaz de oír tus colores

ver tu calor en todo lo que toques

saborearte cada vez que me roces

y tocarte siempre que me faltes.

 

Dos individuos sinestésicos perdidos

en una exaltación sentimental

que nos hace caer en el radial

de nuestros brazos entrelazados.

Los monstruos del armario no verán la luz,

con un solo ojo desde la grieta nos verán,

verán nuestros cuerpos expandirse u huirán

por temor a desaparecer en nuestra infinitud.

 

Ojalá te pierdas

en una espalda llena de estrellas

que piden deseos para ellas

ante la disyuntiva de hacerse fugaces

o supergigantes.

 

POEMA PROPIO

ILUSTRACIÓN DE JAMES R. EADS

LA CHICA DE LOS MIL AROS (II)

En tres días se tejieron recuerdos

y en tres días se deshicieron.

La negación de la Biblia no es,

solo un cuento al revés.

Cierto que las evidencias no pudo ver

con una venda que llevaba bordada

la palabra querer

en hilo dorado y desenfadado

con puntadas gordas y abrazos bastos.

Una raya de sus cenizas quiere respirar

hasta delirar, y revivir el comenzar.

Algo que la descoloque y la recomponga

todo al mismo tiempo

como en un ciclón que reivindica

poder volarlo todo en pedazos,

y en el ojo cargado de tranquilidad

poder contemplar y escuchar,

tumbada sobre el verde césped

la calma antes del desastre.

 

POEMA PROPIO

 

DESCOMPASADOS

Acordes descompasados

nunca conseguimos sincronizarnos

fuimos notas en el aire que flotan

de forma aleatoria y que explotan

creando agujeros negros

que resuenan en las cavernas de nuestras venas.

Pájaros rezagados y heridos

que no quieren darse por vencidos,

nunca conseguimos ponernos al frente de la uve

ni formar parte del baile

en el que alguna vez estuve.

Alas que chocan y no me agarras,

lluvia de plumas transformadas en agujas

se clavan en nervios vitales, centrales

que hacen tambalearse a cualquier gigante.

No hay grandes daños

solo dos corazones extraños.

Solo un estornino que mira al cielo

y alza el vuelo.

 

 

POEMA PROPIO

POLICROMÍA SENTIMENTAL

Sin moverme, salo.

Sin respirar, exhalo

las palabras que has depositado

en mi pecho marcado.

Decir que no y que al final fuera un sí,

que al final fuera con las manos puestas

me permitió dar marcha atrás

y sanar mi sien,

quebrada de tanto pensar.

Me giro esperando una respuesta

que en mi cabeza resuena perfecta

y tal vez encontrar la calma

que tanto ha ansiado mi alma.

Un corazón despedazado

que no quiere perder más hijos

se inquieta, asustado,

cuando encuentro lo que ansío.

Eso que tantas veces ha sido un espejismo

nunca materializado,

por los reflejos del sol desvanecido,

como por unas miradas yo mismo.

Muerdo mi labio intentando despertar

y gotas del pasado empiezan a brotar

y las meto en un bote de cristal

para beberlas, para no volverme a equivocar.

 

 

POEMA PROPIO

PINTURA DE GUILLERMO ANGUITA: “POLICROMÍA”

FILTROS

Al contrario que Espaldamaceta

no es que no quisiera oír tus llantos,

sino que no quise oír tus cantos

de sirena, de tritón o de lo que quiera que seas.

Con pantalones ajustados creíste poder conquistarme

pero lo siento por ti,

solo conseguiste que te olvidase.

Quisiste atarme a tus sueños y desastres

pero me dieron los rayos del sol y pensé

en un instante de cordura aplastante

que era una locura amarte y pensarte.

En el objetivo de tu cámara llena de filtros

no parecía yo, no parecía el mismo.

Soy una obra de arte llena de desperfectos

que no esperan ser arreglados,

que no serán objeto de cambios de comportamiento,

consolados

solamente por la recompensa de tus labios.

A base de tropezar muchas más

de dos veces con la misma piedra,

como el más estúpido animal,

aprendí a reconocer las mentiras de escarcha

que salían de ti, ser demencial.

Me dijiste que no creías en que el universo,

en su papel de justiciero por nadie nombrado,

nos devuelve aquello malo que hacemos.

Bueno, solo espera a que no encuentres tus propios pedazos.

 

 

POEMA PROPIO

EL PERDÓN

En la niñez te escondes cuando oscurece

y cuando las sombras se mecen

como en un espectáculo de marionetas,

todas ellas siniestras.

 

Adolescencia lastrada por una mochila cargada

generando una consciencia desconectada.

 

Una inseguridad abraza cada nervio

y sin pensarlo digo: “Me detesto”

Y la soledad aparece como un trofeo

bañado en oro y forjado por Hefesto.

 

Luz y ruido de martillos infinitos

despiertan los sentidos

de los que andábamos perdidos

en pensamientos retorcidos.

 

Tener un recorrido te cuida de espantos,

de monstruos en armarios

que una vez domesticados

se convierten en pecados.

 

No hay nada más difícil

que liberar el Yo.

El perdón, maldito cabrón,

ese sí que se esconde en cada rincón.

 

POEMA PROPIO

LA CHICA DE LOS MIL AROS (I)

Mírala sencilla y frágil, pero nunca débil.

Todo a su alrededor le parece un frenesí

de colores, de aventuras y no para de

sonreír.

Pero todo aquello ya no es para ella

que se sabe más historias que Scherezade,

más de una y más de mil.

Por las mañanas ve a la pareja

que por inercia, no abandona la convivencia.

A la hora de comer, por la ventana,

aparece el joven que habla con su novia, Paloma,

sabiéndose su nombre de tanto que lo ha gritado

entre loco y enamorado.

Y al caer la noche acuesta a su padre,

hombre trabajador y honrado donde se hallen,

quien tras dos años sin su mujer

no ha vuelto a tener el mismo carácter.

Todas estas historias forman parte de

su ser

y le han hecho más agujeros que los poros

de la piel.

Por ello vengo a contaros

la historia de la chica de los mil aros.

 

POEMA PROPIO

FOTOGRAFÍA DE: @cristiniee  (INSTAGRAM)

FUNDICIÓN TRANSVERSAL

Temblores descontrolados

y aún no se ha dado la situación en la que yo,

huyendo del momento y tú,

buscando la atención,

unamos nuestros cuerpos en lucha y pasión.

Nos fundimos como el metal

que aceleró el final, en una espiral

de destrucción masiva

buscando miradas furtivas.

Pero en vez de eso nos quebramos

tan fácilmente que parecíamos extraños.

Quisimos huir en la dirección incorrecta

y nos metimos en plena maleza,

en plena perversión de la instantaneidad

que nos impidió realmente amar.

Con las manos atadas a la espalda

nos vimos obligados a hundirnos

sin poder resistirnos, solo necesitábamos respirar,

esperar y observar,

para darnos cuenta

de que esto tenía que acabar.